miércoles, 4 de febrero de 2026

TALA ILEGAL

 

Ni siquiera había pasado el primer mes del presente año, cuando ya se producía la primera afectación del Medio Ambiente y del Desarrollo Sostenible en Colombia, y la correspondiente sanción: la tala ilegal de bosque en la Reserva Thomas Van der Hammen, en la Sabana de Bogotá, para construir unas canchas de futbol, no hay derecho. El área destruida es de 7500 metros cuadrados, más grandes que el mismo “Estadio El Campín” de Bogotá, una superficie muy grande y que aún no se sabe que efectos (incluso, si son irreversibles o no) podrán tener en el entorno de una zona que debería estar protegida, tanto por los gobiernos nacional y locales (Colombia, Cundinamarca y Bogotá). El asunto estaba pasando de agache en finales de año, coincidiendo con el ambiente festivo y de poco trabajo que se estaba viviendo en el momento, pero que llegó un momento en que ya no se podía ocultar, sobre todo, por la gran cantidad de gente que se iba para la zona, supuestamente a practicar deportes y generar contaminación en la Reserva Ambiental. Mejor dicho, la Conciencia Ambiental está aún lejos de progresar en uno de los países más biodiversos del Mundo, siendo razón suficiente para estar más rápidos a la hora de tomar medidas para la protección de los Ecosistemas.

 

Como se puede leer en el siguiente párrafo de la página web oficial de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR): Después de la evaluación y documentación de las afectaciones, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) impuso, por un lado, cinco medidas preventivas a actividades que impliquen o puedan generar afluencia masiva de personas en el lugar, y resultaron en la suspensión inmediata de las actividades de tres establecimientos que se dedican a la prestación de servicios deportivos. Por otro lado, impuso otras dos medidas más en terrenos en donde se evidenció, en flagrancia, la afectación ambiental en la que se utilizó maquinaria pesada para rellenar y nivelar el terreno, y posteriormente construir canchas de fútbol. En una zona de aproximadamente 7.500 metros cuadrados del predio había tres máquinas amarillas extrayendo bloques de césped para la instalación de la grama artificial”. A juzgar por lo anterior, se tenía en mente un proyecto muy grande, y la destrucción ambiental iba a ser mayor de que lo que se descubrió, luego, faltó mano fuerte de las autoridades ambientales correspondientes en materia de prevención, y existe la preocupación de que no se esté preparado como requiere una posible retaliación jurídica de quienes talaban el bosque.

 

Preocupa eso sí, el silencio de los gobiernos nacional y locales, frente al tema, ni el Presidente Gustavo Petro (¿no le daría permiso el Presidente de Facto, Armando Benedetti?), ni el Alcalde Mayor de Bogotá (Carlos Fernando Galán, ¿peñalosismo?), ni el Gobernador de Cundinamarca (Jorge Emilio Rey, ¿las tierras?) han hecho mayores manifestaciones sobre un tema tan grave, puesto que se está afectando la calidad del aire, la flora y la fauna de una zona donde viven alrededor de diez millones de personas. Lamentable que en pleno siglo XXI, el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible se consideren aún un asunto de quinta categoría, y se quiera imponer a las buenas o a las malas lo demás, incluyendo, exterminio de especies de flora y fauna, “ya que es los efectos son tibios, como dirían por ahí ciertos insectos de la politiquería”, y como las plantas y los animales permanecen neutros frente a las posiciones políticas, se supone que no debería existir, que el cemento debe reinar sobre todo el planeta, y que el color verde no debería dominar el panorama, “ya que no es un color primario”, dicen los enemigos de la fauna y la flora.

 

De la Reserva Thomas Van der Hammen se viene hablando desde hace más de diez años, como se puede leer en el siguiente párrafo de la columna “Thomas Van der Hammen” (02/07/2014): Pero todo lo sostenible en esta sabana ha estado en la mira política y militar de la corrupción, quienes consideran a lo verde como refugio de terroristas, marginados y quienes según las doctrinas ortodoxas, no tienen derecho a vivir en sociedad (como si todavía creyesen que la constitución de 1886 existiese), esta reserva al igual que las que hay como Jaboque, Córdoba, los Cerros Orientales, Sumapaz; han sido enjuiciadas sin garantías, tanto por agentes legales como ilegales (Farc, ELN, AUC, Bacrimes) y condenadas al maltrato y ostracismo, a punto que se pueden considerar en peligro de extinción, sino se implantan acciones serias para su conservación, que las futuras generaciones sigan disfrutando de su magia y de su encanto”. Basta recordar que Thomas Van der Hammen fue un Ambientalista Suizo que vivió gran parte de su vida en Colombia, trabajando por el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible, principalmente en inmediaciones de la Sabana de Bogotá, y que se creó y legó una zona del Norte de la Sabana como Reserva Ambiental, como un homenaje a la labor que hizo.