Desde el siete de
agosto pasado, se ha visto un aire de prepotencia y desprecio por el país, por
parte de ciertos miembros de la mal llamada “Patria Milagro”, con actitudes
como el fierro en el cincho, la celebración payasesca de una demolición de unas
ruinas que quedaron del terremoto del diez de agosto, así como la llegada de un
presidente que se cree una vedette, pero que termina siendo un desagradable
espectáculo. Aprovecha cualquier momento para someter a su voluntad las
administraciones locales, y quien no le caiga bien, con o sin razón (casos
Gobernador de Nariño y Alcalde de Sincelejo), le hace una especie de matoneo
público, como queriendo imponer sus criterios y creencias. Por lo anterior, es
que se hace necesario solicitar a las Administraciones Locales, quienes ya
están de salida, que mantengan prudencia y no cedan ante las excentricidades
del propietario del Ron Defensor ni de su entorno religioso e intolerante
(hasta María Fernanda Cabal tomó distancia), lamentablemente, ocurrió la semana
pasada con el Alcalde de Cali, Alejandro Eder, cuando se pusieron a jugar a los
demoledores delante de una sociedad enojada por semejante desplante. Hay que
recordarle a Abelardo que Colombia es su país, y no una Casa Estudio, donde
puede hacer lo que quiera, hay que cumplir la Constitución de 1991, por
detalles como esos, es que hay que aliarse con lo Woke.
En el caso de la
capital colombiana, Bogotá DC, se deben tener en cuenta varios detalles;
primero, a Abelardo no le simpatiza mucho la capital (y eso que nació aquí), le
gusta permanecer en Barranquilla en su pintoresca Casa Blanca, que aún no es
sede alterna del Gobierno de Colombia, tal como lo exigen los cánones
legislativos, sumando que Abelardo no ha querido ir aún a la Casa de Huéspedes
Ilustres en Cartagena (sede alterna de gobierno legal), a no ser que allá no lo
quieran por una tutela escandalosa que puso hace varios años contra el Concurso
Nacional de Belleza. Aún no se ha dado una reunión oficial con la
Administración Distrital encabezada por Carlos Fernando Galán. Si bien aún
no hay grandes desacuerdos, como los hubo durante el nefasto desgobierno de la
etnia cósmica (Gustavo Francisco y su ex, Verónica), ya se están viendo
declaraciones dictatoriales por parte de la mal llamada “Patria Milagro”, como
los supuestos incumplimientos en la línea uno del Metro de Bogotá, alegando que
ponen el 70% de la financiación. Ojo Bogotá, se podrían venir unas
elecciones locales cargadas de agresiones y polarización.
Segundo, el
nombramiento de la exconcejal de Bogotá, Clara Lucía Sandoval, como Gerente de
Bogotá (por parte de la mal llamada “Patria Milagro”), una señora con unas
ideas de extrema derecha y ultrarreligiosidad, de aquellas que a todo momento
gritan “con los niños, no te metas”, pero se meten en los bolsillos de los
incautos fieles. En su paso por el Cabildo Distrital, Clara Lucía mostró una
antipatía total por la Administración de Carlos Fernando Galán, dado que el
Nuevo Liberalismo (movimiento de la Casa Galán), se ha mostrado como un partido
de avanzada, promoviendo el Acuerdo de Paz (el de Verdad, diferente a ese
fracaso llamado “Paz Total”), y en favor de las minorías. En días pasados,
en declaraciones a Portafolio, la Gerente de Bogotá, manifestó lo siguiente: “La tarea que tenemos desde el
Gobierno Nacional es que podamos coordinar, destrabar, articular y avanzar para
hacer que las cosas pasen”. Pero si hay una Administración Distrital, con
la que se puede estar o no de acuerdo con sus actuaciones, es la representante
legal del Distrito Capital, ¿porqué no se puede dialogar directamente con la
misma? Dicen que puede ser un “detalle cariñoso” de la mal llamada “Patria Milagro”
para sus principales electores, las iglesias de extrema derecha que hay en el
País del Sagrado Corazón de Jesús.
Tercero, se avecinan elecciones locales
dentro de un año. Es bien sabido que “Defensores de la Patria” actualmente
ocupa la Presidencia de la República, pero aún no tiene la maquinaria
suficiente para tener un éxito relativo en octubre de 2027; y lo que está
haciendo es una presión para que los movimientos que tienen el poder a nivel
local, cedan ante sus pretensiones para imponer sus criterios de extremismo
religioso a lo largo y ancho del país. Ni hablar de que el Nuevo
Liberalismo (cuyo bastión fuerte se ubica en la sabana), decidió en la segunda
vuelta presidencial, darle libertad a sus partidarios para las votaciones del
pasado 21 de junio. Luego, ni a Abelardo ni a sus Alter Ego (Carlos Suarez,
Carlos Alonso Lucio, Enrique Gómez Martínez, el Pastor Castellanos) les habrá
gustado esa decisión, y querrán tomar sus represalias por el supuesto
desplante. A esto, se le añade la llegada del Inquisidor, perdón, Alejandro
Ordoñez Maldonado al Ministerio del Interior (en reemplazo del breve Rodrigo
Lara Restrepo), quien no gusta de los ideales de Luis Carlos Galán, fundador
del Nuevo Liberalismo y padre de Carlos Fernando, el Alcalde Mayor de Bogotá.