El Parque Nacional
Natural Tayrona, situado en la costa caribe colombiana, es uno de los sitios
más bellos y exóticos del mundo, no solo por tener unas hermosas playas,
también por estar al lado de una de las maravillas más grandes; la Sierra
Nevada de Santa Marta, tiene desde las aguas marinas más cálidas hasta las
cumbres nevadas más altas del país, y del mundo, sobre las orillas del mar,
existen todos los climas de la Zona de Confluencia Intertropical. Es el
mayor símbolo del departamento del Magdalena, superando a Gabo, Pibe Valderrama
y Carlos Vives. Dicen que se puede tener un descanso total en sus zonas de
alojamiento, meterse en el mar con su media naranja y disfrutar de los más hermosos atardeceres, si
no quiere ruidos de rumbas y chivas afectándole al oído; incluso, las más
famosas leyendas afirman que en esos lados existe una playa nudista donde se
puede disfrutar de un relax, sin ataduras, caminar por ahí sin que se arme un
escándalo morboso y respirando uno de los aires más limpios del mundo. Desafortunadamente,
como en toda Colombia, el orden público se ha visto afectado por el caos del
Desgobierno de la Etnia Cósmica y el crecimiento de grupos ilegales ha afectado
su entorno (problema que también se encuentra en la mayoría de los Parques
Nacionales Naturales de este sufrido país).
Como lo dijo Andrés
Ortiz el pasado 19 de febrero, en El País (España) sobre los problemas en esta Maravilla
Natural: “El Parque Tayrona, el más visitado entre los parques
nacionales naturales de Colombia y una de las joyas de turismo natural de todo
el Caribe, cerró este miércoles de manera indefinida. No se trata de las
clausuras anuales que buscan dejar descansar el ecosistema después de las
temporadas de alta afluencia turística”. Lamentablemente, el Posconflicto que está resultando
igual de largo y terrible como el mismo conflicto, ha llegado de nuevo al
Tayrona para hacer daños sociales y ambientales, haciendo que se haya tomado la
decisión de cerrarlo durante tres semanas a ver si se calma la situación, ojalá
haya resultados porque no se puede dejar al garete el sector del turismo
(principalmente el ecoturismo) que actualmente le está dejando muchos ingresos
económicos y una imagen positiva relevante al país; miles y miles de turistas de todos los países
del mundo están visitando a Colombia y el Tayrona se está convirtiendo en uno
de los principales referentes, como para dejarlo al garete y abandonarlo, no
señor, hay que fortalecerlo con medidas de seguridad y concertación con las
comunidades presentes en la zona.
Es que uno de los
principales obstáculos para que el Tayrona tenga paz ha sido la falta de
diálogo entre las Autoridades Nacionales y Locales, con las comunidades
presentes en la zona. Mientras los primeros quieren imponer un criterio
centralista con miras a las campañas electorales del presente año, las
comunidades locales quieren desarrollar sus alternativas de turismo y de
trabajo, respetando sus costumbres y manteniendo sus zonas agrícolas; ¿será
difícil llegar a un acuerdo para que no se convierta en una zona de guerra,
como ocurre en varios puntos del resto del país? El pasado 11 de febrero
ocurrieron unos bloqueos en el PNN, por parte de las comunidades locales ya que
pedían la reapertura de esta maravilla natural bajo su responsabilidad sin que
hasta el momento se haya dado una respuesta definitiva. Se debe recordar
que están presentes en la zona, las comunidades Koguis, Aruacos, Wiwas y
Kankuamos, tanto en el Tayrona como en la Sierra Nevada de Santa Marta. No se
mencionan a los clanes politiqueros del Magdalena; lo que se debe hacer es
sacar a los grupos ilegales que quieren imponer el narcotráfico y una especie
de república independiente ahí.
Mejor dicho, para
expresar la preocupación que existe sobre esta Maravilla Natural, se recurre al
siguiente párrafo de la columna “¿Para qué fue elegido?”, bajo la letra
de unos de los Ambientalistas más respetados del mundo, Andrés Hurtado García
(el de las arañas y los alacranes), en El Tiempo (12/02/2026): “Usted (Gustavo Petro) habla y habla en
escenarios internacionales de la defensa de los recursos naturales, y lo peor
es que parecen creerle y entronizarlo como un adalid de la naturaleza. Y
mientras tanto la deforestación, la minería ilegal, la ganadería mal planeada,
el envenenamiento de los ríos, la devastación de los páramos, el abandono de
los parques nacionales y sobre todo la al parecer imparable destrucción de
Chiribiquete están acabando con nuestras cacareadas riquezas naturales”. El caso de Chiribiquete también se
está aplicando de forma lamentable en el PNN Tayrona, sin que el Gobierno
Nacional se pellizque para hacer algo al respecto. Otra consecuencia de ese
fracaso llamado Paz Total, la cual parece una guerra total, a propósito, ¿donde
andará el Alto Comisionado para la Paz, Otty Patiño? No se debe admitir
regresar a los escenarios violentos de los años noventas y dos mil, donde no se
podía ir tranquilamente a lo largo y ancho del país.