Mucho se ha hablado
sobre el fracking para pozos petroleros en Colombia, irónicamente, cuando la
actividad sobre hidrocarburos padece la peor crisis de su historia, debido
a un gobierno cerrado al gremio petrolero (debe ser que no apoyaron
económicamente en 2022 para llegar a la Casa de Nariño); además de que se
prometieron unos convenios con Venezuela en esta materia, los cuales no se han
cumplido ni en el mínimo detalle, además de que Trump prácticamente se apoderó
de todos los campos y refinerías del país vecino (en otras épocas considerado
“la Arabia Saudita del Occidente” debido a sus reservas del oro negro, las más
grandes del mundo). Encima de todo esto, a Ecopetrol la tienen pagando los
platos rotos del Desgobierno de la Etnia Cósmica, puesto que impusieron en su
Junta Directiva a un tal Ricardo Roa (el esposo del polémico contratista Julián
Camilo Caicedo) que ha hecho de la empresa petrolera colombiana su caja menor
para sus exóticos gustos, con el beneplácito de una Junta Directiva (encabezada
por la ultrapetrista Angela María Robledo), que solo cumplen las directrices de
Gustavo Francisco: dejar morir de dolor
a la iguana de la estatal. Con las elecciones del pasado domingo,
toca mirar la perspectiva de los candidatos sobre un tema que influye en el
ámbito petrolero: El Fracking.
El primero, quien
ganó las elecciones solo por una pírrica diferencia, 250 mil votos, Abelardo de
la Estrella (polémico defensor de personajillos de dudosa reputación y parece
que próximo presidente de los colombianos), manifiesta lo siguiente sobre el
tema (El Tiempo): “El
problema no es la falta de recursos, sino la falta de decisiones serias para
convertirlos en seguridad energética y fiscal”…“Para revertirlo,
pretende reactivar la exploración y producción de petróleo
y gas con seguridad jurídica y criterio técnico y
también tratar el gas como un asunto estratégico. Para eso habla de recuperar
los campos descubiertos y evaluar los yacimientos no convencionales.
Sumado a esto, de quedar electo promovería proyectos costa afuera e
impulsaría nueva infraestructura de transporte”. Lo que debe tener en cuenta el Abogado
de la Espriella es que el Fracking, aunque es tecnología de avanzada en el
campo petrolero y que ha dado buenos resultados en otros lugares del mundo
(principalmente en Estados Unidos), no es la panacea, ni garantiza que se
aumenten las reservas explotadas y comercializadas, el fracking se debe
entender desde un punto de vista técnico y profesional (a cargo de los
correspondientes expertos), y no hacer proyecciones alegres que traigan
consecuencias nefastas para la industria petrolera de la región y para las
comunidades adyacentes.
Por otro lado, Iván Cepeda (quien está
250 mil votos debajo del candidato hasta ahora ganador, y quien tiene derecho a
esperar las impugnaciones sobre 33 mil mesas de votación, que serán dirimidas
por los Jueces), ha manifestado su oposición radical al fracking, dice lo
siguiente (El Tiempo): “su postura frente al 'fracking' es de prohibición
absoluta, pues argumenta que la exploración y explotación en yacimientos no
convencionales representa una amenaza para los recursos hídricos locales, fractura
el suelo y el subsuelo y envenena los territorios; por ese
motivo, asegura que resulta poco rentable. Además, advierte sobre el riesgo que
representa para las comunidades que viven en esos territorios, así como para la
biodiversidad de la Amazonia, señalando que detrás de esa técnica hay una
“codicia, que ha puesto al desarrollo como un modelo que puede arrasar y
acaparar todos elementos vivos de la naturaleza a su antojo”. Hay que
recordarle al Líder de la Izquierda, que el hecho de que exista el Fracking no
es una muestra de codicia de los poderosos, es solo un avance en la industria
petrolera que si es bien concertado con la comunidad y se cumplen con todos los
compromisos adquiridos en los Planes de Manejo Ambiental, se puede desarrollar
sin ningún problema.
Mientras la polémica sobre el Fracking
en la Industria Petrolera (que va para largo) sigue su curso, se podría
recomendar una entrevista en Mongabay a Yuvelis Morales Blanco (Ganadora del
Premio Goldman 2026), Líder Ambiental y Social de Colombia, quien ha trabajado
en la zona petrolera de Puerto Wilches (Santander), donde supuestamente iban a
hacer unos pilotos sobre el fracking (¿qué habrá pasado finalmente?); donde
afirma lo siguiente sobre el tema: “Una realidad innegable es que el
Magdalena Medio entregó energía hidrocarburífera a Colombia por más de 100 años.
A pesar de eso sigue siendo una de las regiones más empobrecidas del país, con
índices de educación bajos, un sistema de salud precarizado y gente que tiene
que irse porque no hay universidad en Puerto Wilches” ... “Las empresas hacen
una cantidad de derrames y después hablan de mitigación, reparación,
contención. Pero un derrame trae afectaciones ambientales, transgresión
de derechos humanos cuando no se puede consumir agua ni obtener
alimento”. Si se escuchan voces tan importantes como la de Yuvelis, y se
hacen unos compromisos serios sobre el desarrollo de la actividad y los
ingresos que se generen por la misma, así como el respeto por el Medio Ambiente
y el Desarrollo Sostenible, se puede hacer actividad petrolera con el fracking
incluido.