Mientras comienza
el año, se repone de la resaca de las festividades de fin de año, y ya se
empieza a molestar con los desagradables realities televisivos, en Colombia
hay un asunto mucho más grave de lo que se piensa, que sin lugar a dudas será
uno de los puntos relevantes de las campañas y elecciones políticas que se
avecinan: la situación financiera y técnica de Ecopetrol, la empresa más grande
del país. Y es que los desatinos del actual Desgobierno de la Etnia Cósmica
frente a los asuntos de Energías Fósiles y la transición hacia Energías
Limpias, ha conducido a una debacle que no se veía desde hace más de 50 años,
cuando la crisis mundial del petróleo. Cada vez son menos los proyectos y
trabajos en esta área, el Ministerio de Minas brilla por su ausencia, y en una
actitud cínica, Edwin Palma dice que ha firmado unos convenios con el arruinado
Desgobierno de Delcy Rodríguez y Socios en Venezuela, cuando es un hecho que
Donald Trump, a quien parece importarle un poco o nada la legalidad de sus
acciones, se apropió de la industria petrolera del vecino país (actualmente en
ruinas) y está tratando de llevar hacia allá a las petroleras gringas, que aún
están renuentes a dicha propuesta. Sin lugar a dudas, esto será un proceso que
puede durar muchos años.
Así que es mejor en
Colombia olvidarse de cualquier convenio en esta materia con Venezuela, si
acaso en cinco o diez años se podrá pensar en algo, y dependiendo de quien
llegue a la Casa de Nariño el próximo siete de agosto. Pero para mirar la
situación dramática que padece este sector gracias a las “genialidades
anticolombianas” de Petro, Benedetti, Irene y Edwin Palma, se puede hacer unos
análisis, como el que se hizo el pasado primero de noviembre en “El Colombiano”,
donde se muestran cinco puntos que han influido en la caída de la actividad de
los hidrocarburos: debilitamiento de los vínculos del gobierno (animadversión
hacia el sector energético desde la campaña de 2022), menor apoyo estatal ante
crisis financieras (quieren imponer todo tipo de reformas económicas para que
el pueblo pague las deudas del gobierno), retrasos en proyectos estratégicos
(algunos parecen estar ya definitivamente perdidos), entorno operativo adverso
(ya se sabe a quien apoyó la USO en 2022), descenso en reservas o ingresos futuros
(se anuló la actividad energética en toda Colombia, sumando la inseguridad). El
último párrafo de este informe es contundente y aterrador: “A esto se suma —como lo destaca Vera— el
aumento de los costos fijos, las amortizaciones y los gastos exploratorios, con
incrementos del 21%, 9,3% y 14,3%, respectivamente. Por eso, estas
cifras reflejan una pérdida de disciplina financiera y de foco técnico que
compromete la competitividad futura de la compañía”.
A lo anterior, se suma la pérdida de
reputación y honorabilidad de Ecopetrol, mejor dicho, se perratearon a la
Iguana, que está enferma de gravedad. La llegada del polémico Jefe
Financiero de la Campaña “Petro Presidente 2022”, Ricardo Roa a la estatal
petrolera, trajo un sinnúmero de problemas, y eso que había estado en unas
manos impecables, como las de Felipe Bayón. Todas las polémicas alrededor de
Roa, la llegada de dineros extraños a la campaña política y sus extraños
negocios de inmobiliaria con su esposo, Julián Caicedo (un muchacho bien dotado
de contratos con el estado colombiano), Serafinos Iacomos y demás polémicos
empresarios del sector, le ha dado una burundanga a Ecopetrol de la que aún
parece no despertarse, ya hay voces de inconformidad dentro de la sindical
petrolera USO. A lo anterior, se le suma las polémicas y decisiones
equivocadas de su Junta Directiva, que conllevó a la salida de su Presidenta,
Mónica de Greiff, y la llegada de una alfil del Petrismo: Angela María Robledo,
una gran persona y gran trabajadora, pero que del sector petrolero no sabe
absolutamente nada.
Existen diversas voces de la industria
petrolera y energética que se muestran pesimistas frente a los resultados
financieros finales de 2025, como la del Exministro de Minas, Amylkar Acosta
(Valora Analitik): “Amylkar Acosta, exministro de Minas y Energía, señaló
que una baja del Brent no solo sería un impacto para Ecopetrol, sino para
Colombia, dado que el Estado es dueño de gran parte de la estatal energética.
Según dijo, con cálculos de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos
(Acipet), por cada dólar que baja la cotización
del crudo se impacta el valor de las exportaciones y la entrada de divisas en
US$16 millones”. Para
que la angustia continúe, sigue el litigio entre la DIAN y REFICAR (Refinería
de Cartagena), sobre un cobro tributario de dimensiones que sobrepasan la mente
de toda Colombia; frente a lo anterior, José Ignacio López Gaviria, Presidente
de Anif, manifestó lo siguiente (Portafolio): "una de las empresas
más importantes del país está en riesgo por un por un concepto tributario"…"Nosotros
esperamos que esto se resuelva a favor de Reficar y Ecopetrol y que, en
definitiva, no generemos una crisis inducida simplemente por un tema tributario
que no tiene, entre otros, mucho sentido". Mejor dicho, no solo la
recuperación del sector, también la transición energética necesaria, se demoran
mucho más tiempo, por unas decisiones ideológicas, politiqueras e inadecuadas.
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