Como si no fuese
suficiente con todo lo que pasó el año pasado, el 2026 emergió con una noticia
que desde ya se anticipa como uno de los acontecimientos más grandes: la
captura sorpresiva de Nicolás Maduro y Cilia Flórez en Caracas (Venezuela) por
parte de la Fuerza Delta de EEUU, en una operación ilegal y que constituye una
flagrante violación del Derecho Internacional Humanitario. Esto conllevará
muchas consecuencias no solo para el país vecino, también para Colombia, justo
en un año de elecciones parlamentarias y presidenciales, ya que hay muchos
candidatos tratando de sacar jugo político de tan nefasto suceso, eso sí, no se
debe votar por ninguno de ellos. Era común ver videos de famosos deseando año
nuevo o mal parqueados en situaciones de “usted no sabe quien soy yo”,
pero lo que pasó el pasado sábado rebasó todos los límites de la atención, ya
que sienta un terrible precedente de un nuevo Tío Sam versión 2.0 (Donald
Trump), dispuesto a imponer sus absurdos criterios fascistas, así como el mismo
Maduro, con su infame tiranía en Venezuela, la cual sigue viva aún, ya que aún
quedan aúlicos de la misma (Diosdado Cabello, Vladimir Padrino, Delcy y Jorge
Rodríguez, entre otros), y por ende, la incertidumbre continúa para la patria
de Simón Bolívar, Andrés Bello y Doña Bárbara.
Para repasar esto
se tiene que empezar por el Régimen Tiránico que llegó a Venezuela el diez de
enero de 1999 (ya casi 27 años); Hugo Chávez fue elegido y ungido como
Presidente de Venezuela, jurando sobre una Constitución Moribunda (según él) y
prometiendo el oro y el morro para todo el mundo. Llegó a Miraflores
mediante el descontento de la gente contra los adecos y copeyanos, ya que el
país empezaba a tener síntomas de crisis económica, así como el cansancio
frente a las disposiciones burocráticas de Carlos Andrés Pérez y Rafael
Caldera. Al principio le fue muy bien porque los precios de los hidrocarburos
(Venezuela tiene las mayores reservas de del mundo de los mismos), era un hábil
negociante y quien caía en desgracia con él (caso Álvaro Uribe) se tenía que
aguantar sus comentarios y sus acciones. Pero como todo lo que está en la
cumbre como los precios de los hidrocarburos se caen al suelo, las cosas
empezaron a complicarse y la tiranía dejó ver su cara más diabólica. Murió Chávez
en 2013, y le sucedió un Cónclave encabezado por Nicolás Maduro, Cilia Flórez y
demás, quienes tuvieron en los militares del país vecino sus mayores aliados
para hacer sus porquerías.
La hiperinflación,
la escasez de medicamentos y alimentos se hicieron notorias, nadie podía llevar
nada allá ya que el aislamiento es uno de los principales aspectos de esta
tiranía (¿órdenes del Cartel de los Soles?). La diáspora surgió como una
solución momentánea, pero lamentablemente fue infiltrada por el “Tren de
Aragua”, para hacer de las suyas en toda la región (incluso se hablan de nexos
en Europa y Asia). Toda esta papaya dada fue aprovechada por Donald Trump
para saciar sus ansias monárquicas y de la “Nueva Germania del Siglo XXI” para
llegar a un segundo período presidencial, y encaminarse a realizar ataques
ilegales en todo el globo terráqueo, con la detención de Maduro y su esposa. Y lo peor, el mono quiere seguir haciendo este
tipo de acciones militares (sin desconocer que Maduro es un Delincuente y un
Hampón, lo mismo que los de su Cofradía en Caracas), y ya mira hacia Colombia
donde Gustavo Petro, en su prepotencia, le está dando todo tipo de papaya, más
en un año de elecciones; habrá que calmar a Gustavo Francisco y alejarlo (así
sea temporalmente) de las Redes Sociales para que la coyuntura electoral, por
lo menos permanezca calmada.
¿Qué viene para
Venezuela? Un proceso para largo, donde Donald Trump, quien se proclamó
dueño de Venezuela y de su petróleo, intentará seguir con el matoneo para ver
si logra debilitar al Gobierno Interino de Facto que aún queda, encabezado por
Delcy Rodríguez. Eso sí, descalificó absurdamente a la Premio Nobel de Paz,
María Corina Machado y el Presidente Electo en el Exilio, Edmundo González
Urrutia, ya que no le dieron el galardón noruego, sino que tuvieron el
reconocimiento del Anterior Presidente de EEUU, Joe Biden. Se debe estar
preparado para cualquier acontecimiento, incluyendo más acciones militares
demenciales, tanto por los gringos como por el régimen tiránico del vecino país,
y que los diálogos tendrán mucho tiempo para dar resultados, incluso se pueden
tardar años, y podrían acabar paralelamente con el período presidencial de
Trumpilio (enero 20 de 2029). Frente a lo anterior, Colombia debe permanecer
prudente y alerta, no trinar provocaciones a las tres de la mañana bajo los
efectos de la Agenda Privada, ni echar madrazos a diestra y siniestra como lo
hace el Ministro del Interior (Presidente de Facto), Armando Benedetti. Mejor
dicho, las elecciones tendrán la mirada desde Venezuela de Donald Trump, y su
indeseable injerencia. Hay que aplicar “Voto sin Miedo”.
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