Como si no faltaran
las sorpresas extremas en Colombia, el pasado 21 de junio ganó por una pírrica
diferencia (251 mil votos), el polémico y ególatra Abogado Abelardo de la
Espriella Otero (más conocido como ADLE) la presidencia de Colombia, y
gobernará desde el próximo siete de agosto del presente año hasta el siete de
agosto del 2030. En una campaña donde aún se demuestra la poca inteligencia
del pueblo colombiano a la hora de ir a las urnas, en medio de una segunda
vuelta electoral cargada de escándalos y polarización, la ausencia de debates
públicos, y la participación ilegal, cínica y descarada del Desgobierno de la
Etnia Cósmica a favor de su candidato y perdedor de esta jornada democrática,
Iván Cepeda Castro. Por lo anterior, es que se supone que el ambiente que
vivirá este país macondiano durante el próximo período presidencial será muy
tóxico, no solo por el “talante, si se puede llamar así” demostrado por el
polémico dueño del fracasado “Ron Defensor”, sino porque la oposición próxima
(la izquierda colombiana) cometió el error de depositar en manos del Señor
Agenda Privada (Gustavo Francisco Petro Urrego) la vocería de la misma,
mandando a un papel secundario y semicensurado al mismo Iván Cepeda Castro
(quien volverá al Senado de la República). Por todo esto, es necesario hacer
unas constancias a Abelardo para que no se deje llevar por su ego (algo que
ocurre frecuentemente).
Primero,
debe dejar la pendejada de estar con el cubículo de vidrio por allá y por acá,
como si Colombia fuese un estado peligroso e intolerante al estilo de Corea del
Norte o Irán. Muchos personajes no solo de la política, a quienes se
les ha demostrado su alto grado de vulnerabilidad, no van escondidos tras
cualquier cubículo, con el fin de demostrar su ego, al contrario del recién
electo Presidente. ADLE, si tenía tanto miedo a la contienda política, jamás
debió meterse en la misma, le tocó abrazar a la viejita sin bañar, o cargar al
bebé poposeado. Este señor ADLE se cree de unos apellidos muy nobles y de
sangre azul, pero es bien sabido que tiene parientes cercanos quienes han
tenido que pagar penas disciplinarias y carcelarias por su participación en la
parapolítica (¿cierto Miguel de la Espriella, hermano de ADLE? Ni hablar de
su cercanía con el máximo exponente de la ultraderecha y troglodismo en
Colombia, un tal expresidente Álvaro Uribe Vélez, así como su círculo cercano y
sectores radicales de ciertas creencias religiosas que ven con buenos ojos
solucionar los problemas a punta de bala.
Segundo, el Acuerdo
de Paz (el de Verdad, suscrito entre el Estado Colombiano (en cabeza de Juan
Manuel Santos) y la antigua guerrilla de las Farc (en cabeza de Rodrigo Londoño
Jiménez alias Timochenko)), se respeta. Es un compromiso ineludible del
Estado Colombiano, que ya se encuentra incorporado a la Constitución Nacional
de 1991. A ADLE parece no gustarle las soluciones pacíficas a los
conflictos, porque para un Abogado “Astuto” le representaría menores ingresos
por “trabajos”. Pero ADLE en medio de su egolatría, no quiere seguir esta
sugerencia bajo la disculpa de “todos
los grupos armados tienen un mes para desmovilizarse y someterse a la justica
ordinaria”, me imagino la burla de Iván Mordisco, Calarcá, Elenos, Paracos al oír
semejante “advertencia”. ADLE, no se puede ir por la vida y mucho menos por
la de Colombia, queriendo imponer sus criterios solo por un asunto de Egos
(como lo intentaron hacer Álvaro Uribe Vélez y Gustavo Francisco Petro Urrego)
en sus reinados, perdón, gobiernos. Tendrá que sentarse a dialogar y
concertar, porque el país y mucho menos un futuro gobierno, podrían aguantar un
segundo estallido social que se podría venir en cualquier momento, a juzgar por
las directrices del petrismo.
Tercero, la
institucionalidad no se debe tocar ni mochar a la topa tolondra. Puede estar
o no de acuerdo con el actual aparato estatal, pero para reformarlo, se deberá
tener en cuenta la opinión de todos (sin importar su raza, sexo, religión e
ideología política). Dizque ADLE quiere reducir el sector público en un
40%, sin tenerse los suficientes Estudios de Factibilidad para hacerlo, al
estilo del Patilludo Milei en Argentina (quien está en unos líos y bajos
niveles de popularidad), del peinadito Sebastián Kast en Chile (quien está en
sus días más amargos en la presidencia de Chile), del niño Daniel Noboa en
Ecuador, ni hablar de la próxima llegada de Keiko Fujimori a la presidencia de
Perú (ni que se le ocurra tener el mismo estilo de su padre, Alberto Fujimori,
quien terminó muy mal). Hay que estar alertas pues si los poderes
Legislativo y Judicial no le copian semejante adefesio, perdón, idea le dé a
ADLE por convocar una Asamblea Nacional Constituyente (como Petro, Benedetti y
Montealegre), LA CONSTITUCIÓN SE RESPETA. Finalmente, esa alianza que
piensa hacer con Trumpilio, es mejor pensarla más de dos veces, no sea que antiguos
defendidos canten por ahí.