miércoles, 1 de julio de 2026

ADLE

 

Como si no faltaran las sorpresas extremas en Colombia, el pasado 21 de junio ganó por una pírrica diferencia (251 mil votos), el polémico y ególatra Abogado Abelardo de la Espriella Otero (más conocido como ADLE) la presidencia de Colombia, y gobernará desde el próximo siete de agosto del presente año hasta el siete de agosto del 2030. En una campaña donde aún se demuestra la poca inteligencia del pueblo colombiano a la hora de ir a las urnas, en medio de una segunda vuelta electoral cargada de escándalos y polarización, la ausencia de debates públicos, y la participación ilegal, cínica y descarada del Desgobierno de la Etnia Cósmica a favor de su candidato y perdedor de esta jornada democrática, Iván Cepeda Castro. Por lo anterior, es que se supone que el ambiente que vivirá este país macondiano durante el próximo período presidencial será muy tóxico, no solo por el “talante, si se puede llamar así” demostrado por el polémico dueño del fracasado “Ron Defensor”, sino porque la oposición próxima (la izquierda colombiana) cometió el error de depositar en manos del Señor Agenda Privada (Gustavo Francisco Petro Urrego) la vocería de la misma, mandando a un papel secundario y semicensurado al mismo Iván Cepeda Castro (quien volverá al Senado de la República). Por todo esto, es necesario hacer unas constancias a Abelardo para que no se deje llevar por su ego (algo que ocurre frecuentemente).

 

Primero, debe dejar la pendejada de estar con el cubículo de vidrio por allá y por acá, como si Colombia fuese un estado peligroso e intolerante al estilo de Corea del Norte o Irán. Muchos personajes no solo de la política, a quienes se les ha demostrado su alto grado de vulnerabilidad, no van escondidos tras cualquier cubículo, con el fin de demostrar su ego, al contrario del recién electo Presidente. ADLE, si tenía tanto miedo a la contienda política, jamás debió meterse en la misma, le tocó abrazar a la viejita sin bañar, o cargar al bebé poposeado. Este señor ADLE se cree de unos apellidos muy nobles y de sangre azul, pero es bien sabido que tiene parientes cercanos quienes han tenido que pagar penas disciplinarias y carcelarias por su participación en la parapolítica (¿cierto Miguel de la Espriella, hermano de ADLE? Ni hablar de su cercanía con el máximo exponente de la ultraderecha y troglodismo en Colombia, un tal expresidente Álvaro Uribe Vélez, así como su círculo cercano y sectores radicales de ciertas creencias religiosas que ven con buenos ojos solucionar los problemas a punta de bala.

 

Segundo, el Acuerdo de Paz (el de Verdad, suscrito entre el Estado Colombiano (en cabeza de Juan Manuel Santos) y la antigua guerrilla de las Farc (en cabeza de Rodrigo Londoño Jiménez alias Timochenko)), se respeta. Es un compromiso ineludible del Estado Colombiano, que ya se encuentra incorporado a la Constitución Nacional de 1991. A ADLE parece no gustarle las soluciones pacíficas a los conflictos, porque para un Abogado “Astuto” le representaría menores ingresos por “trabajos”. Pero ADLE en medio de su egolatría, no quiere seguir esta sugerencia bajo la disculpa  de “todos los grupos armados tienen un mes para desmovilizarse y someterse a la justica ordinaria”, me imagino la burla de Iván Mordisco, Calarcá, Elenos, Paracos al oír semejante “advertencia”. ADLE, no se puede ir por la vida y mucho menos por la de Colombia, queriendo imponer sus criterios solo por un asunto de Egos (como lo intentaron hacer Álvaro Uribe Vélez y Gustavo Francisco Petro Urrego) en sus reinados, perdón, gobiernos. Tendrá que sentarse a dialogar y concertar, porque el país y mucho menos un futuro gobierno, podrían aguantar un segundo estallido social que se podría venir en cualquier momento, a juzgar por las directrices del petrismo.

 

Tercero, la institucionalidad no se debe tocar ni mochar a la topa tolondra. Puede estar o no de acuerdo con el actual aparato estatal, pero para reformarlo, se deberá tener en cuenta la opinión de todos (sin importar su raza, sexo, religión e ideología política). Dizque ADLE quiere reducir el sector público en un 40%, sin tenerse los suficientes Estudios de Factibilidad para hacerlo, al estilo del Patilludo Milei en Argentina (quien está en unos líos y bajos niveles de popularidad), del peinadito Sebastián Kast en Chile (quien está en sus días más amargos en la presidencia de Chile), del niño Daniel Noboa en Ecuador, ni hablar de la próxima llegada de Keiko Fujimori a la presidencia de Perú (ni que se le ocurra tener el mismo estilo de su padre, Alberto Fujimori, quien terminó muy mal). Hay que estar alertas pues si los poderes Legislativo y Judicial no le copian semejante adefesio, perdón, idea le dé a ADLE por convocar una Asamblea Nacional Constituyente (como Petro, Benedetti y Montealegre), LA CONSTITUCIÓN SE RESPETA. Finalmente, esa alianza que piensa hacer con Trumpilio, es mejor pensarla más de dos veces, no sea que antiguos defendidos canten por ahí.

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