miércoles, 24 de junio de 2026

SOBRE EL FRACKING

 

Mucho se ha hablado sobre el fracking para pozos petroleros en Colombia, irónicamente, cuando la actividad sobre hidrocarburos padece la peor crisis de su historia, debido a un gobierno cerrado al gremio petrolero (debe ser que no apoyaron económicamente en 2022 para llegar a la Casa de Nariño); además de que se prometieron unos convenios con Venezuela en esta materia, los cuales no se han cumplido ni en el mínimo detalle, además de que Trump prácticamente se apoderó de todos los campos y refinerías del país vecino (en otras épocas considerado “la Arabia Saudita del Occidente” debido a sus reservas del oro negro, las más grandes del mundo). Encima de todo esto, a Ecopetrol la tienen pagando los platos rotos del Desgobierno de la Etnia Cósmica, puesto que impusieron en su Junta Directiva a un tal Ricardo Roa (el esposo del polémico contratista Julián Camilo Caicedo) que ha hecho de la empresa petrolera colombiana su caja menor para sus exóticos gustos, con el beneplácito de una Junta Directiva (encabezada por la ultrapetrista Angela María Robledo), que solo cumplen las directrices de Gustavo Francisco: dejar morir de dolor  a la iguana de la estatal. Con las elecciones del pasado domingo, toca mirar la perspectiva de los candidatos sobre un tema que influye en el ámbito petrolero: El Fracking.

 

El primero, quien ganó las elecciones solo por una pírrica diferencia, 250 mil votos, Abelardo de la Estrella (polémico defensor de personajillos de dudosa reputación y parece que próximo presidente de los colombianos), manifiesta lo siguiente sobre el tema (El Tiempo): “El problema no es la falta de recursos, sino la falta de decisiones serias para convertirlos en seguridad energética y fiscal”…“Para revertirlo, pretende reactivar la exploración y producción de petróleo y gas con seguridad jurídica y criterio técnico y también tratar el gas como un asunto estratégico. Para eso habla de recuperar los campos descubiertos y evaluar los yacimientos no convencionales. Sumado a esto, de quedar electo promovería proyectos costa afuera e impulsaría nueva infraestructura de transporte”. Lo que debe tener en cuenta el Abogado de la Espriella es que el Fracking, aunque es tecnología de avanzada en el campo petrolero y que ha dado buenos resultados en otros lugares del mundo (principalmente en Estados Unidos), no es la panacea, ni garantiza que se aumenten las reservas explotadas y comercializadas, el fracking se debe entender desde un punto de vista técnico y profesional (a cargo de los correspondientes expertos), y no hacer proyecciones alegres que traigan consecuencias nefastas para la industria petrolera de la región y para las comunidades adyacentes.

 

Por otro lado, Iván Cepeda (quien está 250 mil votos debajo del candidato hasta ahora ganador, y quien tiene derecho a esperar las impugnaciones sobre 33 mil mesas de votación, que serán dirimidas por los Jueces), ha manifestado su oposición radical al fracking, dice lo siguiente (El Tiempo): “su postura frente al 'fracking' es de prohibición absoluta, pues argumenta que la exploración y explotación en yacimientos no convencionales representa una amenaza para los recursos hídricos locales, fractura el suelo y el subsuelo y envenena los territorios; por ese motivo, asegura que resulta poco rentable. Además, advierte sobre el riesgo que representa para las comunidades que viven en esos territorios, así como para la biodiversidad de la Amazonia, señalando que detrás de esa técnica hay una “codicia, que ha puesto al desarrollo como un modelo que puede arrasar y acaparar todos elementos vivos de la naturaleza a su antojo”. Hay que recordarle al Líder de la Izquierda, que el hecho de que exista el Fracking no es una muestra de codicia de los poderosos, es solo un avance en la industria petrolera que si es bien concertado con la comunidad y se cumplen con todos los compromisos adquiridos en los Planes de Manejo Ambiental, se puede desarrollar sin ningún problema.

 

Mientras la polémica sobre el Fracking en la Industria Petrolera (que va para largo) sigue su curso, se podría recomendar una entrevista en Mongabay a Yuvelis Morales Blanco (Ganadora del Premio Goldman 2026), Líder Ambiental y Social de Colombia, quien ha trabajado en la zona petrolera de Puerto Wilches (Santander), donde supuestamente iban a hacer unos pilotos sobre el fracking (¿qué habrá pasado finalmente?); donde afirma lo siguiente sobre el tema: “Una realidad innegable es que el Magdalena Medio entregó energía hidrocarburífera a Colombia por más de 100 años. A pesar de eso sigue siendo una de las regiones más empobrecidas del país, con índices de educación bajos, un sistema de salud precarizado y gente que tiene que irse porque no hay universidad en Puerto Wilches” ... “Las empresas hacen una cantidad de derrames y después hablan de mitigación, reparación, contención. Pero un derrame trae afectaciones ambientales, transgresión de derechos humanos cuando no se puede consumir agua ni obtener alimento”. Si se escuchan voces tan importantes como la de Yuvelis, y se hacen unos compromisos serios sobre el desarrollo de la actividad y los ingresos que se generen por la misma, así como el respeto por el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible, se puede hacer actividad petrolera con el fracking incluido.

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