No solo al país
vecino lo ha afectado el desgobierno del Socialismo Siglo XXI que lo ha llevado
a la ruina total, algo paradójico en un lugar que tiene las mayores reservas de
hidrocarburos del mundo, también unas tierras aptas para la agricultura y la ganadería.
También los grandes terremotos han dejado huella, pero el último (24 de
junio de 2026), dejó la mayor tristeza entre sus habitantes, por cuanto no hubo
respuesta acertada (antes, durante y después del par de sismos de 7.2 y 7.5
grados en la escala Ritcher), y poniendo sobre el tapete una pregunta: un
país con alta actividad sísmica como Venezuela, ¿no tenía Plan de Contingencia
frente a estos temas, muy ligados a la geología, a su vez, con alta relación
con la actividad petrolera? Durante la segunda mitad del siglo pasado, era muy
común oír a los políticos e industriales del país limítrofe, ufanarse (con
soberbia y prepotencia) de todo el petróleo que tenían, que el mundo estaba a
sus pies, generaban grandes escándalos en todas las excursiones que hacían a lo
largo y ancho del planeta, pero como que se olvidaron de un detalle; prepararse
ante eventuales épocas de crisis como la de ahora (que no se acaba con la
“extradición” de Nicolás Maduro y su “Comandante Cilia” a EEUU).
En 1812, un
terremoto destruyó a Caracas, y mientras la gente se reponía y se disponía a
rescatar a quienes estuviesen bajo los escombros, un realista le hizo unos comentarios al joven Simón Bolivar
sobre los gritos de independencia que ya se sentían a lo largo del continente
americano, y el Libertados salió con esta frase: “SI LA NATURALEZA SE OPONE,
LUCHAREMOS CONTRA ELLA Y HAREMOS QUE NOS OBEDEZCA”. Pues si estuviera
vivo hoy, Don Simón estaría indignado (al igual que los habitantes de La Guaira
y Caracas, principalmente), puesto que ni siquiera las edificaciones cumplían
con los mínimos requisitos de sismorresistencia. Ni hablar de la pobre
respuesta que ha puesto sobre la mesa el Gobierno (sometido a los caprichos de
Donald Trump) de los hermanos Rodríguez (Delcy Eloina y Jorge), cuyos miembros
casi no han dado la cara, ni siquiera Maduro y Cilia han enviado mensajes de
consuelo para el pueblo bravo de Chavez (según ellos); si acaso se reúnen con
los enviados de Trumpilio para firmar convenios sobre la “reconstrucción” de la
zona afectada en teoría, pero que para llevarla a la práctica pasará mucho
tiempo y mucha polarización, ni la ayuda de los países de la región han logrado
calmar esta angustia.
El aislamiento aún domina
el panorama en el país de “El Puma” y “Carlos Donoso”, el Aeropuerto
Internacional “Simón Bolivar” que sirve a Caracas y se encuentra ubicado en el
sector de Maiquetía (La Guaira), aún no está del todo preparado para volver a
recibir aviones comerciales, como lo sugiere el siguiente párrafo de un informe
especial del diario “Clarín” (Argentina): “El epicentro de la destrucción causada
por los dos sismos del 24 de junio se encuentra en el estado costero de La
Guaira, donde está ubicado el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de
Maiquetía. Dos de sus tres pistas ya fueron despejadas para vuelos de ayuda y
rescate, pero expertos estiman que las operaciones comerciales probablemente no
se reanuden durante varios meses”. Se
pensaba que con la bonanza petrolera de los sesentas y setentas, el país lo
tendría todo para sobrevivir cualquier tragedia, pero en la realidad quedó
demostrado lo contrario, pero ya existía un antecedente; en 1999 se produjeron
unas avalanchas (por lluvias torrenciales) en la misma zona y el Estado Vargas,
que dejaron más de 10 mil muertos, según datos oficiales; cuando apenas Hugo
Rafael, el de la boina, apenas estrenaba su ego en Miraflores.
Ya la cifra de muertos se aproxima a las
cuatro mil, diez y siete mil heridos y un número aún no calculado de
desaparecidos (según ONG´s, podrían llegar a las cincuenta mil personas). Por
supuesto se debe colaborar con el país vecino, en Colombia se han puesto varias
campañas en marcha, para recolectar no solo fondos económicos, también dotación
que se necesita en estos tiempos de contingencia. Pero ya se han presentado
problemas por todas las trabas que ponen los sucesores de Chávez y Maduro para
el envío de cuerpos de bombero y la posible construcción de viviendas que
resistan estos cataclismos (pero como a la clase politiquera, tanto chavista
como opositora, de vez en cuando les dan arrebatos de anticolombianismo,
¿cierto Diosdado Cabello?), así que habrá que tener un poco de paciencia. Eso
sí, sonó muy despectivo los comentarios de seguridad fronteriza que hizo en
días pasados, el Presidente Entrante (Abelardo de la Espriella, más conocido
como Abelardín), en un afán (al igual que su antecesor) de mojar pantalla y
primeras planas de los medios de comunicación. Ojalá se aclare pronto y de
manera positiva, los pasos que se tengan que dar en Venezuela para superar esta
calamidad.
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