miércoles, 8 de julio de 2026

MEMORIAS CRUZADAS

 

Retomando los Retos Literarios del presente año, el autor de la presente columna acaba de leer un libro, que si bien, puede parecer indiferente porque los protagonistas del presente son dos curtidos personajes del periodismo y la alta sociedad bogotana (Enrique Santos Calderón y Daniel Samper Pizano), se trata de una charla amena y agradable sobre como vivieron los acontecimientos en Colombia y el mundo desde la década de los cincuentas hasta el año actual. Se llama “Memorias Cruzadas”, que también contiene prólogo de Juan Esteban Constaín, y una justificación bajo el título “Un Libro Necesario” a cargo de Gabriel Iriarte Núñez. Es muy sencillo de leer, con un lenguaje coloquial, los apuntes de los protagonistas con la suficiente cantidad de sátira y  humor para hacer reír duro a quien lo lee, y a su vez, hacerlo reflexionar sobre la historia convulsionada y polémica que ha tenido Colombia a lo largo de los últimos setenta años; desde la dictadura de Rojas Pinilla hasta el Desgobierno de la Etnia Cósmica bajo el Presidente de Papel (Gustavo Petro) y el de Facto (Armando Benedetti). Así mismo, se rememora la amistad que ambos protagonistas tuvieron con personajes de la talla de Gabriel García Márquez, Luis Carlos Galán Sarmiento, Álvaro Cepeda Zamudio.

 

En un principio, Samper y Santos rememoran sus tiempos de niñez y amistad cuando estuvieron en el Gimnasio Moderno (el colegio más in de dicha época), pero luego a Enrique Santos lo trasladaron al Colegio Nueva Granada, donde tuvo clases de todas las materias, tanto en español como en inglés (ya se hablaba de la importancia del bilingüismo). Mientras tanto, Samper siguió en el plantel educativo de la carrera novena con calle 74 en Bogotá, donde en su secundaria escribió en el Periódico de los Estudiantes (El Aguilucho), donde hacía notas de humor y vida cotidiana. Después rememoran sus tiempos universitarios y el primer empleo en el Diario de Calibán (El Tiempo); donde conocieron nada más y nada menos que a Luis Carlos Galán, uno de los hombres más importantes de la política colombiana (lástima que no fue Presidente), con quien hicieron un trío de trabajo hasta que este último tuvo que salir del diario bogotano, porque se dedicó a la actividad política. También evocan las mesas de trabajo y las polémicas que tuvieron con sus Jefes (Enrique Santos Castillo y su hermano Hernando), así como con los hermanos Caballero Calderón (Lucas alias Klim y Eduardo), hasta que estos dos últimos salieron del matutino porque el presidente Alfonso López Michelsen se molestó con unas columnas sobre “La Vía Alterna”, y los acogieron de inmediato en la Casa Cano (El Espectador).

 

Otra parte consiste en una de las más dolorosas que han vivido miles de colombianos: salir al exilio por sus posiciones sobre la violencia y el narcotráfico que tuvieron su punto máximo a finales de los ochentas y principios de los noventas, con los magnicidios de diversos candidatos presidenciales (Luis Carlos Galán, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro). Ambos se dirigieron a Europa, y  se demoraron bastante tiempo en regresar al país (con justa causa), lo que pasó con sus familias y como gracias a las amistades que tenían, lograron en cierta forma sobrellevar el peso de un exilio y del desarraigo. Así mismo, se rememora la forma en que se desarrollaron los Diálogos de Paz y el Acuerdo que se logró del mismo entre la antigua guerrilla de las Farc (bajo el mando de Rodrigo Londoño Jiménez alias Timochenko) y el Estado Colombiano (en el gobierno de Juan Manuel Santos), sobre todo un detalle no tan conocido: cuando ganó el NO en el Plebiscito (aún considerado innecesario para la implementación del mismo) por la Paz, el dos de octubre de 2016, gracias a la propaganda falsa y burda del uribismo, Juan Manuel Santos (presidente en ese entonces y hermano menor de Enrique), en un momento dado pensó en renunciar, pero su hermano mayor le aconsejó primero tranquilizarse y luego empezar la renegociación, que tuvo final feliz con la firma del Acuerdo de Paz (el de Verdad), el 24 de noviembre del mismo año, en el Teatro Colón de Bogotá.

 

Finalmente, los protagonistas de esta obra (Daniel Samper y Enrique Santos) hablan sobre un gusto musical, que en otras épocas hubiese traído urticaria a la clase alta de la Atenas Suramericana; el Vallenato, y como a través de este hicieron contacto con Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda Zamudio, Consuelo Araújo Noguera (La Cacica). Ambos han sido muy partícipes en el Festival de la Leyenda Vallenata, como jurados o como público; tuvieron que someterse al riguroso examen de conocimientos sobre la música de “Francisco el Hombre” que hacía nada más y nada menos, que Rafael Escalona, el máximo exponente de esta música colombiana. Finalmente, hablan de su proyecto en común (Los Danieles), como ha sido el trabajo con Daniel Coronell, Daniel Samper Ospina, Ana Bejarano y demás integrantes de este trabajo, como ha sido sostener en la Revista “Cambio”. “Memorias Cruzadas” es no solo para leer, también para escaparse un poco de la realidad de un país como Colombia, al borde de un infarto.

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