Llegó la primera
vuelta presidencial en Colombia, este domingo 31 de mayo se saldrá
masivamente a votar en la primera vuelta presidencial y lo más probable, es que
toque esperar a la segunda vuelta el 21 de junio siguiente, para saber quién
gobernará este país desde el siete de agosto próximo. Se presume que
saldrán alrededor de 24 millones de personas para ejercer el derecho al
sufragio, en un abanico de doce candidaturas presidenciales con sus fórmulas
vicepresidenciales, con diversas ideologías de extremas (derecha e izquierda)
hasta el centro, así muchos nieguen su existencia. En esta ocasión que tiene
unas características especiales, no solo la polarización y la radicalización,
también la descarada, cínica e ilegal participación del Desgobierno de la Etnia
Cósmica en la campaña, así como una probable injerencia de Trumpilio; pero así
y todo, hay que salir a votar, porque de lo contrario, el país podría caer en
manos peores, que les guste el todo vale y la ilegalidad, y Colombia quede tan
aislada como Bolivia en tiempos de Evo Morales (un enemigo declarado de
Colombia y un atizador golpista en su país, desde el Chapare). El autor de
la presente columna ha decidido depositar su voto por Claudia López Hernández
para la Presidencia y Leonardo Huerta para la Vicepresidencia, si bien es una
de las candidaturas más pequeñas, es la más sensata.
¿Porqué por Claudia
y Leonardo? Puede sonar pretencioso, pero es un Voto Inteligente, según el
autor de la presente columna. La principal razón para esta decisión es que
ambos se han comprometido a respetar la Constitución Política de Colombia de
1991, que se basó en el Movimiento de la Séptima Papeleta y en el Acuerdo de
Paz entre el Estado Colombiano y la extinta guerrilla del M-19. Sería muy
peligroso en las actuales circunstancias convocar a una Asamblea Nacional
Constituyente (como lo quiere imponer a la fuerza, el Desgobierno de la Etnia
Cósmica) tan solo para darle gusto al Ego de sus Principales Dictadores,
perdón, Dirigentes (Gustavo Petro, Armando Benedetti, Eduardo Montealegre,
Guillermo Alfonso Jaramillo y Juliana Guerrero). No solo habría el riesgo
de una tiranía de izquierda, también de extrema derecha (que lo digan Abelardo
de la Espriella y Álvaro Uribe Vélez), quiera imponer un Fundamentalismo
Religioso (MIRA, Colombia Justa y Libres, Salvación Nacional, Centro
Democrático) con retrocesos en materia de reconocimiento de las minorías, la
destrucción del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, el desconocimiento
de comunidades étnicas, y la destrucción del carácter laico del país. Por todo
lo anterior, la Constituyente sería un harakiri para este país.
La segunda razón
importante para este voto es su respeto y apoyo a la Implementación y
Cumplimiento del Acuerdo de Paz (el de Verdad), suscrito el 24 de noviembre de
2016 entre el Estado Colombiano (en cabeza de Juan Manuel Santos y Rodrigo
Londoño, jefe de la extinta guerrilla de las Farc). En dicho documento que se
tuvo que trabajar durante casi cuatro años para que llegase a un feliz término,
están contempladas las directrices para solucionar los principales problemas
que aquejan a este Macondo (distribución de tierras, narcotráfico, garantías
para participar en política, seguridad, economía). No puede ser que a este
Acuerdo lo hayan saboteado, primero el Desgobierno de Iván Duque (por
negligencia) y luego el Desgobierno de Gustavo Petro (por egos y querer imponer
un esperpento llamado Paz Total). Si no se lucha por una Paz estable y
duradera, este país no podrá existir dentro de cien años, se podría convertir
en una Unión Soviética que se cayó a pedazos durante la década de los noventa. Y
mucho más con una derecha que quiere imponer bala para todo el mundo como
solución a los diferentes conflictos que se presentan, e irrespetar lo poco que
se ha trabajado.
En su programa de
gobierno que se encuentra en la página web oficial de la Campaña Política, se
puede leer el siguiente párrafo: “Colombia no necesita un agitador sino un líder, no necesita
un gobierno de politiqueros sino de soluciones. Necesita un líder y un gobierno
capaz de ordenar la casa, defender a la gente y hacer que los cambios pasen y
duren. Sin improvisación, sin corrupción y sin dividirnos entre buenos y malos.
Esos somos nosotros, las mayorías de Colombia nos imparables”. El trabajo de Claudia en la
Alcaldía Mayor de Bogotá, si bien con muchas polémicas, ha demostrado ser
eficiente y no dejarse llevar por los egos, por ejemplo, la firma para el
inicio de obras del Metro de Bogotá, que hoy en día lleva un 75% de
construcción, algo que no se habría pensado en otras épocas, pese al saboteo
descarado del Desgobierno de la Etnia Cósmica. Por todo lo anterior, es que
esta fórmula presidencial inspira la suficiente confianza para el autor de la
presente columna y les confiará su voto en primera vuelta y tendrán seguro el
voto en segunda vuelta, si se llega a dicha decisión. Frente a las demás
candidaturas, no hay nada que pueda dar certeza alguna.
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