El estilo de
Abelardo de la Espriella en su posición como Presidente de la República ha sido
no dialogar con nadie, tratar de imponer sus creencias y dogmas, el espectáculo
barato y el escándalo (los gritos en sus intervenciones). No es ninguna
Patria Milagro lo que se está viviendo, sino la auto adulación de un Ego
Insoportable, que no le importa la democracia, tan solo llamar la atención. En
Colombia no se requiere cualquier caudillo, sino alguien que sepa escuchar y
proponer las mejores estrategias para implantar las soluciones adecuadas para
todos los problemas que aquejan a la Patria de García Márquez; pero rodeado de
Iglesias de Garaje y Predicadores sin Oficio, cuya función es hacer invivible
la vida de los demás con sus falsos dogmas, así como el oportunismo
politiquero; como será la vaina, que hasta el mismo uribismo está asustado con
lo que está pasando. Pretender predicar e imponer una fé de alguien que varias
veces había manifestado su ateísmo, así como intentar destripar a quienes no
estén de acuerdo con él (no solo la izquierda), mientras la mayoría de los
medios de comunicación permanecen muy dóciles con Abelardo y compañía, como si
no quisieran enojar al culibajito bogotano y monteriano. Entre sus
excentricidades se encuentra la mal llamada “Revolución Cultural”, que no tiene
nada de revolución y mucho menos de cultural.
Al Ministerio de
Cultura llegó Paola Holguín, una polémica cacica política de Antioquia, otrora
socia de Álvaro Uribe Vélez, quien no se ha caracterizado por tener posiciones
a favor de las comunidades, sino de intereses particulares de la ultraderecha
que aún persiste en Colombia. Sin saberse los motivos técnicos que llevaron
a Abelardo a nombrarla “Ministra de Cultura”, cuando no se le conoce mayores
gestiones en la materia; al contrario, ha tenido posiciones contra los eventos
étnicos. Y su mala gestión no pasado de agache: con el recorte presupuestal
del 30% para dicha entidad estatal el año entrante y el aplazamiento de eventos
y reconocimientos de carácter cultural, ya se empieza a ver las posibles
censuras que intentarán imponer desde la mal llamada “Patria Milagro”, donde
parece que prevalecerá lo ultrarreligioso sobre las manifestaciones culturales
como la danza, las artes, la literatura y demás. Como lo manifestó en días
pasados a El Tiempo, el Gestor Cultural Daniel López: "Estamos acá, en tono pacífico, con
nuestras voces, con nuestro arte, diciéndole que no estamos de acuerdo a este Gobierno”.
Llevamos un mes y ya hubo un recorte presupuestal y también hubo un recorte
radical al programa nacional de estímulos de la cultura", afirmó, y
lamentó que esos recursos no se destinen al arte: "Menos recursos
para la guerra, más recursos para el arte. El arte salva".
Un ejemplo claro de este método de
anticultura es lo que ya ha hecho el Polémico Director del Instituto Caro y
Cuervo, Sergio Esteban Vélez, más conocido como “El Niño Poeta”, quien aparece
en notas de sociedad con expresidentes y gente prestante y Ultragoda. Hizo dos
bodrios de homenaje a Gonzalo Arango (Fundador del Nadaísmo) y Andrés Caicedo
(Escritor y Productor de Obras), donde se atrevió a cuestionar sus supuestas
faltas religiosas (algo que es personal y no puede pasar de ahí); de Gonzalo
Arango se burló de su supuesta renuncia al nadaísmo al final de sus días, así
como de ser un muchacho que cumplía con sus deberes religiosos en su Antioquia
natal (el Fundador del Nadaísmo sabrá porque lo hizo y no debe ser un tema de
cuestionamientos); mientras que al autor de “Viva la Música”, Andrés Caicedo,
trató de caricaturizarlo y ridiculizarlo, por el supuesto final que había
elegido para su vida (algo de ámbito personal). Es bien sabido que “El Niño
Poeta” quiso en su juventud ser sacerdote y trató de llegar a los seminarios,
pero hubiera sido difícil que le hubiesen confiado una sotana; así tenga el
mismo ideario del nefasto Monseñor Alfonso López Trujillo.
Otra desagradable acción de esa tal
“Revolución Cultural”, que no es revolución ni cultural, es la guerra contra
los logros de las mujeres, los y las infantes, las minorías sexuales y demás.
Empezando porque el Inquisidor, perdón, Embajador ante la OEA, Alejandro
Ordoñez Maldonado, firmó un supuesto “Convenio de Ginebra”, que busca prohibir
el apoyo estatal a programas de planificación familiar, cuidado de la mujer; es
bien sabido que al ultragodismo que se encuentra gobernando a Colombia no le
gusta las ideas concertadas ni que la gente tenga opciones de vivir su vida,
quieren imponer su culto a estatuas de porcelana que no dicen mayor cosa; ni el
Opus Dei ni los Caballeros de la Virgen ni Tradición – Familia – Propiedad
tienen que decirle a la gente como deben vivir su vida, y mucho menos,
imponerle cultos. Ni hablar de las desafortunadas frases de la Directora de
Bienestar Familiar, Carolina Restrepo. Finalmente, se deja la Respuesta de la
ONG “Caribe Afirmativo”, frente a este exabrupto (El Espectador): “La
intervención plantea una lectura restrictiva de conceptos que hoy permiten
identificar y responder a formas específicas de desigualdad y violencia”.
PD: quien tiene menos autoridad moral
para ejercer la oposición es ese tal Expresidente Gustavo Petro, quien parece
seguir volando por la Etnia Cósmica.
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