miércoles, 14 de octubre de 2026

NI REVOLUCIÓN NI CULTURAL

 

El estilo de Abelardo de la Espriella en su posición como Presidente de la República ha sido no dialogar con nadie, tratar de imponer sus creencias y dogmas, el espectáculo barato y el escándalo (los gritos en sus intervenciones). No es ninguna Patria Milagro lo que se está viviendo, sino la auto adulación de un Ego Insoportable, que no le importa la democracia, tan solo llamar la atención. En Colombia no se requiere cualquier caudillo, sino alguien que sepa escuchar y proponer las mejores estrategias para implantar las soluciones adecuadas para todos los problemas que aquejan a la Patria de García Márquez; pero rodeado de Iglesias de Garaje y Predicadores sin Oficio, cuya función es hacer invivible la vida de los demás con sus falsos dogmas, así como el oportunismo politiquero; como será la vaina, que hasta el mismo uribismo está asustado con lo que está pasando. Pretender predicar e imponer una fé de alguien que varias veces había manifestado su ateísmo, así como intentar destripar a quienes no estén de acuerdo con él (no solo la izquierda), mientras la mayoría de los medios de comunicación permanecen muy dóciles con Abelardo y compañía, como si no quisieran enojar al culibajito bogotano y monteriano. Entre sus excentricidades se encuentra la mal llamada “Revolución Cultural”, que no tiene nada de revolución y mucho menos de cultural.

 

Al Ministerio de Cultura llegó Paola Holguín, una polémica cacica política de Antioquia, otrora socia de Álvaro Uribe Vélez, quien no se ha caracterizado por tener posiciones a favor de las comunidades, sino de intereses particulares de la ultraderecha que aún persiste en Colombia. Sin saberse los motivos técnicos que llevaron a Abelardo a nombrarla “Ministra de Cultura”, cuando no se le conoce mayores gestiones en la materia; al contrario, ha tenido posiciones contra los eventos étnicos. Y su mala gestión no pasado de agache: con el recorte presupuestal del 30% para dicha entidad estatal el año entrante y el aplazamiento de eventos y reconocimientos de carácter cultural, ya se empieza a ver las posibles censuras que intentarán imponer desde la mal llamada “Patria Milagro”, donde parece que prevalecerá lo ultrarreligioso sobre las manifestaciones culturales como la danza, las artes, la literatura y demás. Como lo manifestó en días pasados a El Tiempo, el Gestor Cultural Daniel López: "Estamos acá, en tono pacífico, con nuestras voces, con nuestro arte, diciéndole que no estamos de acuerdo a este Gobierno”. Llevamos un mes y ya hubo un recorte presupuestal y también hubo un recorte radical al programa nacional de estímulos de la cultura", afirmó, y lamentó que esos recursos no se destinen al arte: "Menos recursos para la guerra, más recursos para el arte. El arte salva". 

 

Un ejemplo claro de este método de anticultura es lo que ya ha hecho el Polémico Director del Instituto Caro y Cuervo, Sergio Esteban Vélez, más conocido como “El Niño Poeta”, quien aparece en notas de sociedad con expresidentes y gente prestante y Ultragoda. Hizo dos bodrios de homenaje a Gonzalo Arango (Fundador del Nadaísmo) y Andrés Caicedo (Escritor y Productor de Obras), donde se atrevió a cuestionar sus supuestas faltas religiosas (algo que es personal y no puede pasar de ahí); de Gonzalo Arango se burló de su supuesta renuncia al nadaísmo al final de sus días, así como de ser un muchacho que cumplía con sus deberes religiosos en su Antioquia natal (el Fundador del Nadaísmo sabrá porque lo hizo y no debe ser un tema de cuestionamientos); mientras que al autor de “Viva la Música”, Andrés Caicedo, trató de caricaturizarlo y ridiculizarlo, por el supuesto final que había elegido para su vida (algo de ámbito personal). Es bien sabido que “El Niño Poeta” quiso en su juventud ser sacerdote y trató de llegar a los seminarios, pero hubiera sido difícil que le hubiesen confiado una sotana; así tenga el mismo ideario del nefasto Monseñor Alfonso López Trujillo.

 

Otra desagradable acción de esa tal “Revolución Cultural”, que no es revolución ni cultural, es la guerra contra los logros de las mujeres, los y las infantes, las minorías sexuales y demás. Empezando porque el Inquisidor, perdón, Embajador ante la OEA, Alejandro Ordoñez Maldonado, firmó un supuesto “Convenio de Ginebra”, que busca prohibir el apoyo estatal a programas de planificación familiar, cuidado de la mujer; es bien sabido que al ultragodismo que se encuentra gobernando a Colombia no le gusta las ideas concertadas ni que la gente tenga opciones de vivir su vida, quieren imponer su culto a estatuas de porcelana que no dicen mayor cosa; ni el Opus Dei ni los Caballeros de la Virgen ni Tradición – Familia – Propiedad tienen que decirle a la gente como deben vivir su vida, y mucho menos, imponerle cultos. Ni hablar de las desafortunadas frases de la Directora de Bienestar Familiar, Carolina Restrepo. Finalmente, se deja la Respuesta de la ONG “Caribe Afirmativo”, frente a este exabrupto (El Espectador): “La intervención plantea una lectura restrictiva de conceptos que hoy permiten identificar y responder a formas específicas de desigualdad y violencia”.

 

PD: quien tiene menos autoridad moral para ejercer la oposición es ese tal Expresidente Gustavo Petro, quien parece seguir volando por la Etnia Cósmica.

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