El pasado 10 de
agosto ocurrió en Colombia un acontecimiento que jamás se borrará del recuerdo;
un movimiento telúrico de magnitud 7.4 (Escala Ritcher), sacudió todo el
país, con efectos devastadores en el occidente del país (principalmente los
departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Caldas, Risaralda y Quindío); al
momento de la redacción de la presente columna, ya se reportaban 300 muertos
aproximadamente, 4 mil heridos, 200 desaparecidos, y en un 70% de la
infraestructura de estos departamentos destruida parcial y/o totalmente en esta
zona. A las 7:34 de la mañana, cuando la gente se disponía a iniciar una nueva
jornada laboral y escolar, ocurrió el terremoto que duró dos minutos
aproximadamente, y que no dio suficiente margen para lograr sobrevivir frente a
este dolor; hoy en día siguen rescatando de las ruinas vivos y muertos, incluso
mascotas que tuvieron que soportar la terrible tragedia y la angustia de sus
dueños y amigos. Las autoridades locales se han visto a gatas para tratar de
sobrellevar el peso del cataclismo (peor terremoto del presente siglo en
Colombia, luego del temblor de 7.2 en la costa chocoana de 1992). Y justo en
plena llegada de un nuevo gobierno, donde prevalece más la vanidad y la
arrogancia religiosa que llevar soluciones y presencia estatal a lo largo y
ancho de Macondo.
El pasado siete de
agosto, en una ceremonia inmamable y arrogante, por todo su contenido religioso
y belicoso, el Polémico Abogado Abelardo de la Espriella llegó a la
Presidencia de la República en medio de un desagradable show, ya que abandonó
el recinto de la Universidad Santiago de Cali (lugar elegido para el acto)
donde había tomado juramento, para echar un discurso veintejuliero en la Base
Militar Pichincha (duró una hora y veinte minutos), para luego ponerse a hacer
caritas y señales de firme en su frente que tenía una crema espesa (¿para
ocultar las arrugas?). Hay que reconocer que la respuesta frente a la
catástrofe fue rápida, su equipo de gobierno se desplegó rápido en la zona
mayormente afectada, hubo algo de coordinación con las autoridades locales y se
han tomado medidas para contrarrestar los efectos; pero si es muy desagradable
que en plena ruedas de prensa, lecturas de comunicados y llegadas a cabeceras
urbanas humildes, estuviese con una sonrisa al estilo de Marilyn Monroe
visitando las tropas gringas en Corea del Sur cuando fue invadida por Corea del
Norte en la década de los cincuentas. Señor Presidente, la gente en medio de su
dolor, merece respeto y que se asuma con total responsabilidad el reto que se
vino.
Mientras tanto, la
mal llamada oposición petrista (ahora dizque echando paja en una supuesta
Escuela de Formación Política “Semillas”, cuando no tienen autoridad moral),
aún agarrados de la burocracia, no manejaron bien el tema de las ayudas ni del
apoyo internacional. El saliente Director de la UNGRD (la casa de Olmedo López)
no se apresuró en pedir ayudas; eso sí, también viene garrote para el
Gobierno (o Desgobierno) de la Patria Milagro, que se puso a pedir requisitos
absurdos bajo una ideología de ultraderecha, e hicieron desplantes
desagradables a gobiernos de diferente pensamiento, tal como ocurrió con
México. No solo se han mostrado tibios a la hora de proponer soluciones y
ayudar en la zona de desastre, también han tratado de sabotear el trabajo de
los rescatistas, como ocurrió el fin de semana pasado, cuando estaban
removiendo escombros en el Hospital Universitario del Valle, llegó el Polémico
Congresista Duvalier Sánchez (Alianza Verde) a agitar el ambiente contra el
Alcalde de Cali, Alejandro Eder (a quien líderes comunales le arrojaron piedras
cuando hacía recorridos en la Sultana del Cielo luego del sismo). ¿Y el
Expresidente Petro? Ya tiene permiso para salir del país, ojalá reflexione y se
retire de la actividad política, para que deje descansar al país.
Se destacan las
labores de los mandatarios locales, empezando por la Gobernadora del Chocó,
Nubia Carolina Córdoba, quien ha estado pendiente de su departamento, incluso
de las zonas de difícil acceso, tratando de llevar ayudas a la gente, en medio
de las dificultades económicas y de orden público que atraviesa el
departamento, sin que se lo haya reconocido el Gobierno (o Desgobierno) de la
Patria Milagro. También mencionar al Alcalde de Cali, Alejandro Eder, a quien
le han declarado una guerra a muerte el Uribismo y el Petrismo, pero que ha
hecho un buen trabajo de forma silenciosa, incluso con pedradas encima; ha
hecho un buen equipo de gobierno con Dilian Francisca Toro, Gobernadora del
Valle. También se mencionan las gobernaciones de Caldas, Risaralda y Quindío,
así como los Alcaldes de las ciudades capitales (aunque el Alcalde de Pereira
tendrá que aclarar el papel de su esposa y Senadora del Partido de la U). Lo
mejor; la solidaridad del pueblo colombiano se ha vuelto a manifestar de forma
masiva, la resiliencia está a la vuelta de la esquina para llevar un pañuelo
para secar las lágrimas.
PD: el chingue que
se puso el Ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, le serviría también al
agonizante Metrolínea (sistema de transporte masivo) de Bucaramanga, ciudad de
la que fue Alcalde.
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