miércoles, 5 de agosto de 2026

VA Y VIENE

 

El próximo viernes siete de agosto se dará un cambio de bando presidencial en Colombia, y si bien hay que decir que le vaya bien al próximo presidente para que el país le vaya bien (por lo menos mejor que con quien se va), es muy difícil esperar que se aplique este dicho, por cuanto se viene de una campaña polarizada, vulgar y sin debates; donde prevaleció el voto populachero (12.9 millones de votos para la extrema derecha y 12.7 millones para la extrema izquierda), por lo anterior, se podría decir que la falta de un centro organizado y con ideas concretas, parece llevar a la pobre Colombia a seguir condenada en la violencia, el todo vale y el aislacionismo internacional, sumando el hecho de que la emigración de ciudadanos (as) colombianos (as) seguirá siendo grande hacia el exterior. Se debe tener la suficiente paciencia y sabiduría para hacer del 2030 el año del Voto Inteligente donde no prevalezca el tamal – lechona – cerveza (tlc) ni los asesores de campañas orquestando propaganda sucia y montajes contra los rivales de sus candidaturas. Ni Gustavo Petro resultó ser el Mesías de la Izquierda ni Abelardo de la Espriella resultará serlo para la derecha, no hay con quien hacer un caldo de menudencias, como decían los antepasados.

 

Se va Gustavo Francisco Petro Urrego, un ególatra que se creyó el Emperador de Colombia (una combinación de Napoleón y Nerón); no se le podía decir nada porque en medio de su Agenda Privada (permanente) exigía de la forma más grosera “yo soy el presidente de la república, me tienen que respetar”; además de que el mandato real estuvo a cargo de su compadre de fiestas y locuras, Armando Benedetti, quien le presentó unas amiguitas que tuvieron jugosos puestos y contratos en el Desgobierno de la Etnia Cósmica; no es sino mirar a Juliana Guerrero, Vanessa Cortés (la amiguis de Panamá y quien estuvo en la visita a León XIV en el Vaticano) y Gabriela Muñoz (la manda callar en la Aerocivil, junto con su mamá y sus hermanos). La debacle en el sistema de salud con la compinchería de sus ministros (Carolina Corcho y Guillermo Alfonso Jaramillo). Decía ser amigo del Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible, la agonía de Ecopetrol a cargo de Ricardo Roa (ExGerente Financiero de su Campaña Presidencial) con su esposo, el “Gran Contratista” del Estado Julián Camilo Caicedo. Ni hablar de la presencia de funcionarios de malos comportamientos contra la mujer, de eso puede dar testimonio Angie Rodríguez.

 

Llega Abelardo de la Espriella Otero, un polémico Abogado que ha representado ciertos personajes turbios (Alex Saab y unos cuantos presos por narcotráfico en Estados Unidos). Dice ser un Antipolítico, pero en realidad tiene muchos nexos con la politiquería tradicional, especialmente con la ultraderecha enemiga de la paz en Colombia (Fhüribismo) y las iglesias de garaje, por algo su agenda de falsa provida, cuando en realidad es la destrucción de derechos ciudadanos a elegir libremente el estilo de su vida, que lo digan los movimientos marianos, cristianos y evangélicos que lo secundan. Quiere ser un Javier Milei aquí, la ultraderecha xenófoba, lgbtiq – fóbica y misoginia (destruir el acceso a la decisión de la mujer de interrumpir voluntariamente su embarazo (IVE) si las circunstancias lo ameritan; está construyendo una excéntrica Casa Blanca en Barranquilla para ser una de sus Sedes de Gobierno, y sumando un absurdo: la Casa de Nariño pasaría ser un museo (¿para qué?). Ya en su gabinete próximo a asumir funciones, se destacan ciertos funcionarios polémicos e intolerantes, como el Ministro del Interior (Rodrigo Lara), la Ministra de Educación (Viviane Morales y la Ministra de Cultura (Paola Holguín, sin cultura), así como el director de la UNP (Didier Blanco). Lo que se viene es nazismo y desprecio por la sociedad.

 

Por eso, es mejor estar preparados para contrarrestar lo más que se pueda los efectos de un cambio de extremo en la Presidencia de la República, porque lo que se va dejó mucho que desear y casi que destruye al país, y lo que se viene no es la solución a todos los problemas, representa el todo vale y la ley del monte, donde no faltará quien quiera imponer el talibanismo en Colombia. Hay que elegir muy bien en las elecciones locales de 2027 y en el 2030, por cuanto no hay que seguir con el Voto Populachero, hay que traer el Voto Inteligente (que ya ha funcionado en las elecciones locales anteriores con Antanas Mockus, Sergio Fajardo, Maurice Armitage, Claudia López, Elsa Noguera, entre otros). El populismo, por más necesario que sea, no debe dominar la política de cualquier estado sensato y democrático, o si no, se termina como Nicaragua bajo la dictadura de las momias (Daniel Ortega y Rosario Murillo), sin elecciones de nada. Y se debe retomar el camino del Acuerdo de Paz (el de Verdad) y no la falsa Paz Total, que ha hecho crecer exponencialmente el número de grupos ilegales a lo largo y ancho del país.

 

PD: ¿en que van las denuncias contra el ExComisionado de Paz, Danilo Rueda, por los congelamientos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario