El próximo viernes
siete de agosto se dará un cambio de bando presidencial en Colombia, y si
bien hay que decir que le vaya bien al próximo presidente para que el país le
vaya bien (por lo menos mejor que con quien se va), es muy difícil esperar que
se aplique este dicho, por cuanto se viene de una campaña polarizada, vulgar y
sin debates; donde prevaleció el voto populachero (12.9 millones de votos para
la extrema derecha y 12.7 millones para la extrema izquierda), por lo
anterior, se podría decir que la falta de un centro organizado y con ideas
concretas, parece llevar a la pobre Colombia a seguir condenada en la
violencia, el todo vale y el aislacionismo internacional, sumando el hecho de
que la emigración de ciudadanos (as) colombianos (as) seguirá siendo grande
hacia el exterior. Se debe tener la suficiente paciencia y sabiduría para hacer
del 2030 el año del Voto Inteligente donde no prevalezca el tamal – lechona –
cerveza (tlc) ni los asesores de campañas orquestando propaganda sucia y
montajes contra los rivales de sus candidaturas. Ni Gustavo Petro resultó ser
el Mesías de la Izquierda ni Abelardo de la Espriella resultará serlo para la
derecha, no hay con quien hacer un caldo de menudencias, como decían los
antepasados.
Se va Gustavo
Francisco Petro Urrego, un ególatra que se creyó el Emperador de Colombia (una
combinación de Napoleón y Nerón); no se le podía decir nada porque en medio
de su Agenda Privada (permanente) exigía de la forma más grosera “yo soy el
presidente de la república, me tienen que respetar”; además de que el
mandato real estuvo a cargo de su compadre de fiestas y locuras, Armando
Benedetti, quien le presentó unas amiguitas que tuvieron jugosos puestos y
contratos en el Desgobierno de la Etnia Cósmica; no es sino mirar a Juliana
Guerrero, Vanessa Cortés (la amiguis de Panamá y quien estuvo en la visita a
León XIV en el Vaticano) y Gabriela Muñoz (la manda callar en la Aerocivil,
junto con su mamá y sus hermanos). La debacle en el sistema de salud con la
compinchería de sus ministros (Carolina Corcho y Guillermo Alfonso Jaramillo).
Decía ser amigo del Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible, la agonía de
Ecopetrol a cargo de Ricardo Roa (ExGerente Financiero de su Campaña
Presidencial) con su esposo, el “Gran Contratista” del Estado Julián Camilo
Caicedo. Ni hablar de la presencia de funcionarios de malos comportamientos
contra la mujer, de eso puede dar testimonio Angie Rodríguez.
Llega Abelardo de
la Espriella Otero, un polémico Abogado que ha representado ciertos
personajes turbios (Alex Saab y unos cuantos presos por narcotráfico en Estados
Unidos). Dice ser un Antipolítico, pero en realidad tiene muchos nexos con
la politiquería tradicional, especialmente con la ultraderecha enemiga de la
paz en Colombia (Fhüribismo) y las iglesias de garaje, por algo su agenda de
falsa provida, cuando en realidad es la destrucción de derechos ciudadanos a
elegir libremente el estilo de su vida, que lo digan los movimientos marianos,
cristianos y evangélicos que lo secundan. Quiere ser un Javier Milei aquí,
la ultraderecha xenófoba, lgbtiq – fóbica y misoginia (destruir el acceso a la
decisión de la mujer de interrumpir voluntariamente su embarazo (IVE) si las
circunstancias lo ameritan; está construyendo una excéntrica Casa Blanca en
Barranquilla para ser una de sus Sedes de Gobierno, y sumando un absurdo: la
Casa de Nariño pasaría ser un museo (¿para qué?). Ya en su gabinete próximo a
asumir funciones, se destacan ciertos funcionarios polémicos e intolerantes,
como el Ministro del Interior (Rodrigo Lara), la Ministra de Educación (Viviane
Morales y la Ministra de Cultura (Paola Holguín, sin cultura), así como el
director de la UNP (Didier Blanco). Lo que se viene es nazismo y desprecio
por la sociedad.
Por eso, es mejor
estar preparados para contrarrestar lo más que se pueda los efectos de un
cambio de extremo en la Presidencia de la República, porque lo que se va dejó
mucho que desear y casi que destruye al país, y lo que se viene no es la
solución a todos los problemas, representa el todo vale y la ley del monte,
donde no faltará quien quiera imponer el talibanismo en Colombia. Hay que
elegir muy bien en las elecciones locales de 2027 y en el 2030, por cuanto no
hay que seguir con el Voto Populachero, hay que traer el Voto Inteligente (que
ya ha funcionado en las elecciones locales anteriores con Antanas Mockus,
Sergio Fajardo, Maurice Armitage, Claudia López, Elsa Noguera, entre otros). El
populismo, por más necesario que sea, no debe dominar la política de cualquier
estado sensato y democrático, o si no, se termina como Nicaragua bajo la
dictadura de las momias (Daniel Ortega y Rosario Murillo), sin elecciones de
nada. Y se debe retomar el camino del Acuerdo de Paz (el de Verdad) y no la
falsa Paz Total, que ha hecho crecer exponencialmente el número de grupos
ilegales a lo largo y ancho del país.
PD: ¿en que van las
denuncias contra el ExComisionado de Paz, Danilo Rueda, por los congelamientos?
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